Emilio Prados. Transparencia y misterio.



Pintura de Theo van Rysselbergue





CERRÉ MI PUERTA AL MUNDO...



Cerré mi puerta al mundo;

se me perdió la carne por el sueño...

Me quedé, interno, mágico, invisible,

desnudo como un ciego.



Lleno hasta el mismo borde de los ojos,

me iluminé por dentro.



Trémulo, transparente,

me quedé sobre el viento,

igual que un vaso limpio

de agua pura,

como un ángel de vidrio

en un espejo.





Emilio Prados







JUNTO AL ARROYO



Amanecer.

Caudal del sueño,

lluvia del estío:

¿adónde va

la nube en que has nacido?



Eco del bosque,

corazón del viento:

¿dónde la voz

que te dejó en el cielo?


Rumor del agua

entre los tallos débiles:

¿adónde va

el frescor de tu corriente?


Cuerpo fugaz del hombre,

esbelto junco:

¿dónde olvidó tu sombra

su desnudo?


Belleza, soledad,

contemplación callada:

¿dónde el aroma fiel de tu palabra?...


(La voz de Dios

resuena contra el tiempo...)

¿Dónde, el amor,

oculta su misterio?




Emilio Prados

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