
Fotografía de Eduardo Soler (www.fotonatura.org)
Penetrar en el espíritu del haiku japonés es impregnarse de sabiduría zen; contemplar el trazado de un poema como una línea simplísima que dibuja un instante o una emoción para luego desaparecer, como se esfuma el rocío a la salida del sol.
La fugacidad, la belleza como un parpadeo, lo elemental derramado sin cesar por la naturaleza, chispea en nuestro interior como una verdad a medias atrapada, y nos invita a detenernos y aceptar ese silencio sereno que late en el corazón de todas las cosas.
Volarela
HAIKUS CLÁSICOS
Acercando el brasero
a los pies,
parece tan lejos del corazón.
Buson
La primavera empieza
calladamente,
con un paso de la cigüeña.
Shoha
La camelia del árbol
cayó,
vertiendo su agua.
Bashô
Una camelia cayó:
un gallo cantó;
otra cayó.
Baishitsu.
Nosotros, seres humanos,
retorciéndonos entre
las flores que se abren.
Issa
Sobre la campana del templo
duerme
la mariposa.
Buson
Silencio;
la voz de las cigarras
penetra las rocas.
Bashô
"La peonia era así de grande",
dice la niña,
abriendo sus brazos.
Issa
El ciruelo de mi cabaña;
no pudo evitarlo,
floreció.
Issa
"No tendré nada más que ver
con este sórdido mundo",
y el rocío desaparece.
Issa
La desolación del invierno:
En un mundo de un color
el sonido del viento.
Bashô
La montaña y el jardín
penetran;
la habitación en verano.
Bashô
¡Oh, no la aplastes!
la mosca frota sus manos,
frota sus pies.
Issa
Linea de gansos en vuelo;
al pie de la colina
la luna como un sello.
Buson
lo; / al pie de la colina / Más innformación en: www.es.wikipedia.org/wiki/Haiku
Blogalaxia Tags: haiku zen poesía japonesa















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