
Fotografía de Piolvan en deviantart.com
Incluyo hoy en esta entrada unos fragmentos de un cuento de Papini que me parece muy ilustrativo de cómo el hombre pierde su presente en pos de un futuro inalcanzable. El cuento se titula "El espejo que huye".
Un hombre desconocido y misterioso propone al protagonista la siguiente visión: el mundo entero queda detenido en un instante y las personas totalmente paralizadas en el acto que estaban realizando. Algo así como una fotografía que paralizase las intenciones, obras y pensamientos de la gente. Después le pide imaginar los pensamientos que estos hombres tendrían en semejante parálisis si supieran que iban a morir en ese preciso momento:
"Imaginaos ahora, si no os falta el valor, los pensamientos de todos estos hombres condenados en un instante mismo a la conciencia de su muerte. ¿Creéis que habrá un solo hombre -uno solo- que esté alegre y satisfecho de aquel momento en el cual el destino le ha dejado inmóvil? ¿Creéis que para uno solo de estos hombres haya sido éste el momento de Fausto, el momento bello que desearíamos detener, fijar, conservar para toda la eternidad? ¡Seguramente no creéis esto; no podéis creerlo!
"El señor Hombre -ése que está presente ante mí- ha dicho una grande y tremenda verdad. Los hombres piensan en el futuro, viven para el porvenir, consagran perpetuamente todos sus hoy y sus mañana a los mañana que deben venir. Todo hombre no vive más que por lo que espera. Toda su vida está hecha de manera que, en cada instante, tiene valor en cuanto sabe que este instante prepara un instante sucesivo, cada hora una hora que vendrá, cada día un día que seguirá. Toda su vida está hecha de sueños, de ideales, de proyectos, de esperas; todo su presente está hecho de pensamientos en torno al futuro. Todo aquello que es, que es en el presente, le parece oscuro, mezquino, insuficiente, inferior, y nos consolamos únicamente pensando que todo este presente no es más que un prefacio, un largo y enojoso prefacio de la bella novela del porvenir. Todos los hombres, lo sepan o no, viven con esta fe. Si en un momento se les dijese que deben morir todos dentro de una hora, todo lo que hacen y han hecho no tendría para ellos ningún gusto, ningún sabor, ningún valor. Sin el espejo del futuro, la realidad actual parecería torpe, vacía, insignificante. Sin el mañana que hace esperar en el desquite, en las victorias, en las ascensiones, en las promociones, y en los aumentos, en las conquistas, y en los olvidos, los hombres ya no desearían vivir. Sin el lejano perfume del mañana, ellos no querrían comer el negro pan del hoy.
"Ellos pensarán que "todo el presente era sacrificado por ellos a un futuro, que, a su vez, se habría convertido en presente y sacrificado, a su vez, a otro futuro, y así hasta el último presente, hasta la muerte".
"Hombres, nosotros perdemos la vida por la muerte, nosotros consumimos lo real por lo imaginario, nosotros valoramos los días solamente porque nos conducen a días que no tendrán otro valor que el de llevarnos a otros días semejantes a ellos... Hombres, toda vuestra vida es un atroz engaño que vosotros mismos tramáis en daño vuestro, y únicamente los demonios pueden reír fríamente de vuestra carrera hacia el espejo que huye."
Giovanni Papini ("Palabras y sangre")
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1 comentarios:
Todos sabemos que hemos de morir, pero de alguna forma, sucede, nos aferramos, trabajamos por una perpetuadidad terrenal (familia, bienes, etc) y desde el presente siempre estamos pensando el futuro, ...pero y si esto se detiene, si esto no existiera?...renunciamos al presente no sabiendo si el futuro existira. Me gusto mucho la anotación. Un abrazo
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