Hayley Westen: La voz humana tocando las estrellas

Fotografía de floridapfe www.flickr.com/photos/floridapfe


Las Pléyades. Foto de Trois Merlettes www.flickr.com/photos/trois_merlettes







http://www.flickr.com/photos/trois_merlettes/3201242485/


Cuando la palabra quiere inventar a Dios...

Fotografía de ariasgonzalo www.flickr.com/photos/ariasgonzalo/



ESCRITO A CADA INSTANTE


Para inventar a Dios, nuestra palabra
busca, dentro del pecho,
su propia semejanza y no la encuentra,
como las olas de la mar tranquila,
una tras otra, iguales,
quieren la exactitud de lo infinito
medir, al par que cantan...
Y su nombre sin letras,
escrito a cada instante por la espuma,
se borra a cada instante
mecido por la música del agua;
y un eco queda solo en las orillas.
¿Qué número infinito
nos cuenta el corazón?

Cada latido,
otra vez es más dulce, y otra y otra;
otra vez ciegamente desde dentro
va a pronunciar Su nombre.
Y otra vez no le encuentra.
Dentro del pecho está.
Tus hijos somos,
aunque jamás sepamos
decirte la palabra exacta y Tuya,
que repite en el alma el dulce y fijo
girar de las estrellas.


Leopoldo Panero


Ruiseñor




La pálida luna en flor
y la fuente, en mil promesas,
son dos hermanas siamesas
unidas por un temblor.
Riela trinos, ruiseñor,
sobre agua de astros en calma,
tú, que humedeces la palma de Dios, y osas
probar a las lindas rosas
la inmortalidad del alma.

Mauricio Bacarissse








Equilibrio




"El equilibrio es la ley suprema y misteriosa del Gran Todo."


Victor Hugo

"Sólo el equilibrio aniquila la fuerza."

Simone Weil


"El equilibrio permanente no existe en los negocios humanos. La fe, la sabiduría y el arte permiten alcanzar estados de equilibrio temporal. Luego, los movimientos del mundo y las pasiones del alma destruyen el equilibrio, y el hombre tiene que trepar de nuevo a lo alto de la roca, por idénticos métodos, eternamente."

André Maurois

Haiku y el espíritu zen


Fotografía de Eduardo Soler (www.fotonatura.org)


Penetrar en el espíritu del haiku japonés es impregnarse de sabiduría zen; contemplar el trazado de un poema como una línea simplísima que dibuja un instante o una emoción para luego desaparecer, como se esfuma el rocío a la salida del sol.

La fugacidad, la belleza como un parpadeo, lo elemental derramado sin cesar por la naturaleza, chispea en nuestro interior como una verdad a medias atrapada, y nos invita a detenernos y aceptar ese silencio sereno que late en el corazón de todas las cosas.

Volarela





HAIKUS CLÁSICOS



Acercando el brasero
a los pies,
parece tan lejos del corazón.

Buson



La primavera empieza
calladamente,
con un paso de la cigüeña.

Shoha



La camelia del árbol
cayó,
vertiendo su agua.

Bashô



Una camelia cayó:
un gallo cantó;
otra cayó.

Baishitsu.



Nosotros, seres humanos,
retorciéndonos entre
las flores que se abren.

Issa



Sobre la campana del templo
duerme
la mariposa.

Buson




Silencio;
la voz de las cigarras
penetra las rocas.

Bashô



"La peonia era así de grande",
dice la niña,
abriendo sus brazos.

Issa



El ciruelo de mi cabaña;
no pudo evitarlo,
floreció.

Issa



"No tendré nada más que ver
con este sórdido mundo",
y el rocío desaparece.

Issa



La desolación del invierno:
En un mundo de un color
el sonido del viento.

Bashô



La montaña y el jardín
penetran;
la habitación en verano.

Bashô



¡Oh, no la aplastes!
la mosca frota sus manos,
frota sus pies.

Issa



Linea de gansos en vuelo;
al pie de la colina
la luna como un sello.

Buson


lo; / al pie de la colina / Más innformación en: www.es.wikipedia.org/wiki/Haiku


Fotografías de Josef Hoflehner: Naturaleza elemental



El paisaje ofrece su rostro más puro a través de estas imágenes. Despojado del color, el contraste enfatiza las líneas, la expresión de las formas, la batalla hermosa entre las luces y las sombras.

Josef Hoflehner nos muestra la naturaleza en su gloriosa y elemental sencillez. Y cada imagen parece envuelta de una misteriosa quietud, rodeándonos de un silencio casi sagrado.














Todas las fotografías son de Josef Hoflehner.
www.josefhoflehner.com/portfolios.html










Rodrigo Leao. Cuando la música sabe a nostalgia.




Nostalgia

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.


Mario Benedetti


Fotografías de arriba: Josef Hoflehner
Fotografía de abajo: Los mer vivba (www.flickr.com)






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Poesía china antigua


POEMAS DE LA DINASTÍA T'ANG

Los casi trescientos años (618-907) que duró la dinastía T'ang constituyen el Siglo de Oro de la poesía china.
El contenido contemplativo de esta poesía se sugiere por la elipsis del pronombre personal. El sujeto se anula, sobreentendido, mostrando una comunión cósmica, de identidad entre el ser humano y cuanto lo rodea. Todo, en esta poesía, es sujeto y nada lo es, porque el sujeto es omnipresente.
El sujeto temático es la unidad dinámica de Cielo-Hombre-Tierra, el viaje espiritual, la sagrada Naturaleza. Vida y muerte, dolor y amor, separación y unión, nos remiten sin cesar a lo inmutable.
(Cielo y Tierra. nº 10)




El cercado de los ciervos

Monte vacío;
no se ve a ningún hombre.
Sólo se oye
resonar la voz humana.
Sol que se pone
penetra el profundo bosque:
Aún reluce
la luz sobre el musgo verde.



La glorieta de los bambúes


Sentado solo, entre los bambúes,
toco la cítara y silbo un buen rato.
Bosque profundo, los hombres me ignoran.
La luna clara se acerca y me alumbra.


Wang-Wei


Templo de la cima

Pernoctando en el Templo de la Cima.
Alzar la mano es acariciar estrellas.
Mas no osemos levantar la voz,
¡No se turben los habitantes del cielo!

Li Po


De lo alto de la terraza de Yu-chu

Ante mí no veo al hombre antiguo;
Tras de mí no al hombre futuro,
pendando en el cielo-y-tierra infinito,
solo, amargamente, me deshago en lágrimas.


Ch'en Tzu-ang

Habitación de I-Kung en el templo de Ta-yu


Cuando I Kung quiso
solo, practicar el ch'an
Hizo su morada
junto a un bosque vacío.
Fuera del postigo,
un solo pico se alza.
En frente del umbral,
muchos valles profundos;
La luz poniente
trenza andares de lluvia;
Verde del vacío,
la sombra invade el patio.
La mirada capta
la pureza del loto.
Entonces conoce
su corazón sin mancha.

Meng Hao-Jan