
POEMAS DE LA DINASTÍA T'ANG
Los casi trescientos años (618-907) que duró la dinastía T'ang constituyen el Siglo de Oro de la poesía china.
El contenido contemplativo de esta poesía se sugiere por la elipsis del pronombre personal. El sujeto se anula, sobreentendido, mostrando una comunión cósmica, de identidad entre el ser humano y cuanto lo rodea. Todo, en esta poesía, es sujeto y nada lo es, porque el sujeto es omnipresente.
El sujeto temático es la unidad dinámica de Cielo-Hombre-Tierra, el viaje espiritual, la sagrada Naturaleza. Vida y muerte, dolor y amor, separación y unión, nos remiten sin cesar a lo inmutable.
(Cielo y Tierra. nº 10)
El cercado de los ciervosMonte vacío;
no se ve a ningún hombre.
Sólo se oye
resonar la voz humana.
Sol que se pone
penetra el profundo bosque:
Aún reluce
la luz sobre el musgo verde.
La glorieta de los bambúesSentado solo, entre los bambúes,
toco la cítara y silbo un buen rato.
Bosque profundo, los hombres me ignoran.
La luna clara se acerca y me alumbra.
Wang-Wei
Templo de la cimaPernoctando en el Templo de la Cima.
Alzar la mano es acariciar estrellas.
Mas no osemos levantar la voz,
¡No se turben los habitantes del cielo!
Li Po
De lo alto de la terraza de Yu-chuAnte mí no veo al hombre antiguo;
Tras de mí no al hombre futuro,
pendando en el cielo-y-tierra infinito,
solo, amargamente, me deshago en lágrimas.
Ch'en Tzu-ang
Habitación de I-Kung en el templo de Ta-yuCuando I Kung quiso
solo, practicar el
ch'an
Hizo su morada
junto a un bosque vacío.
Fuera del postigo,
un solo pico se alza.
En frente del umbral,
muchos valles profundos;
La luz poniente
trenza andares de lluvia;
Verde del vacío,
la sombra invade el patio.
La mirada capta
la pureza del loto.
Entonces conoce
su corazón sin mancha.
Meng Hao-Jan