Citas sobre la muerte


A todos los que se fueron y permanecen en nuestro corazón...


Fotografía de Gilad Benari: http://gilad.deviantart.com/


"Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando."


R. Tagore






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"Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin."
R, Tagore



"El nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado."
Mahatma Gandhi


" El presente es un fruto en el que la vida y la muerte se funden. "
Octavio Paz




Fotografía de Maurizio. Escultura del cementerio de Génova: http://www.flickr.com/photos/photo-phoenix/




"Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible."
William Shakespeare




"Certidumbre, entonces, de que escribo, y al lado de la pluma va corriendo la esponja con que la muerte borra lo que escribo."
Josep Pla


"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene."
Jorge Luis Borges


"La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida."
Yean De La Bruyère


Fotografías del Cementerio de Génova, detalles, por Fabio Aneto: http://www.flickr.com/photos/fabioaneto/




"La tristeza de la separación y de la muerte es el más grande de los engaños."

Mahatma Gandhi


Fotografía: ángel en el Cementerio de Genova, por Maurizio: http://www.flickr.com/photos/photo-phoenix/3386663445/in/faves-24722165@N07/


"Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida."
Charles De Gaulle




Fotografía: Cementerio de los poetas, Roma. Origen: Google Images


"Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros."
Miguel de Unamuno



Cementerio de Génova, por Alberto Boz: http://www.flickr.com/photos/zoso74/



"Pensemos en la perplejidad de un hombre que, fuera del tiempo y del espacio, ha perdido su reloj, su regla de medir y su diapasón. Creo que éste es el estado que constituye la muerte."
Alfred Jarry


"Sorprenderse totalmente en el momento de la muerte es una manera de estar totalmente despierto."
Lawrence Durrell


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VIDA TRAS LA MUERTE


Recomiendo mucho este video, sobre todo porque en él, la experiencia posterior a la muerte queda demostrada como auténtica, al estar el cerebro de la protagonista sin actividad cerebral alguna; es decir, que sus visiones no pudieron ser fruto de una alucinación. Todo lo que esa persona experimentó ocurrió realmente fuera de su cuerpo, y es indicativo de lo que puede sucedernos a todos en los primeros instantes de la muerte. Aconsejo también el libro: "Vida después de la vida", del doctor Raymond Moody, que puedes descargar gratuitamente aquí:


Poesías y colores para la lluvia


Pintura en pasteles al óleo de Mirta Beariz Campos (Mendiolaza, Córdoba, Argentina)












Pintura de Versatis: http://versatis.deviantart.com/





Pinturas de Leonid Afremov: http://www.flickr.com/photos/afremov/




Octubre y otoño. El otoño y la lluvia. La lluvia y las emociones que evoca.
Lluvia puede ser igual a nostalgia, o a vacío, o a dulzura, o a vida, a renacer, o a profundo anhelo... La lluvia canta una canción diferente a cada uno.

Música: Secret Garden





Pintura de Dusan Malobabic: http://dusanmalobabic.deviantart.com






Pinturas de Leonid Afremov: http://www.flickr.com/photos/afremov/



GOTA DE LLUVIA

Una gota de lluvia temblaba en la enredadera.
Toda la noche estaba en esa humedad sombría
que de repente
iluminó la luna.

José Emilio Pacheco



LA LLUVIA

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto


Jorge Luis Borges



LLUVIA


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.


Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.


Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.


La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.


El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.


Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.


Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.


¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!


¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.


El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.


Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.


¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

Federico García Lorca


LLUVIA


( ...) Todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia,
solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino,
en nuestra posible muerte única,
en nuestra posible resurrección.

Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la violencia de la lluvia.
Te quiero con todos los tambores de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.

La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor
sea bello y triste,
y acaso esa tristeza
sea una manera sutil de la alegría.
Intima, recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.

                               RAUL  GONZALEZ  TUÑON
                                     (  1905  -  1974  )
                                        ARGENTINA
(Fragmento tomado de:

"Volar más allá de las nubes"

 http://mcarmennazer.blogspot.com.es/



Pintura de Leonid Afremov: tp://www.flickr.com/photos/afremov/




Viajando en tren.


Os invito a subir conmigo a este tren.
Su corazón de hierro late alegremente al ritmo de la música de Hector Villalobos.
Su eterna despedida corre por las hermosas palabras de Pablo Neruda.





Video de fsg20000: http://www.youtube.com/user/fsg20000



ODA A LOS TRENES


TRENES del Sur, pequeños
entre
los volcanes,
deslizando
vagones
sobre
rieles
mojados
por la lluvia vitalicia,
entre montañas
crespas
y pesadumbre
de palos quemados.

Oh
frontera
de bosques goteantes,
de anchos helechos, de agua,
de coronas.
Oh territorio
fresco
recién salido del lago,
del río,
del mar o de la lluvia
con el pelo mojado,
con la cintura llena
de lianas portentosas,
y entonces
en el medio
de las vegetaciones,
en la raya
de la multiplicada cabellera,
un penacho perdido,
el plumero
de una locomotora fugitiva
con un tren arrastrando
cosas vagas
en la solemnidad aplastadora
de la naturaleza,
lanzando
un grito
de ansia,
de humo,
como un escalofrío
en el paisaje!

Así
desde sus olas
los trigales
con el tren pasajero
conversan como
si fuera
sombra, cascada o ave
de aquellas latitudes,
y el tren
su chisperío
de carbón abrasado
reparte
con oscura
malignidad
de diablo
y sigue,
sigue,
sigue,
trepa el alto viaducto
del río Malleco
como subiendo
por una guitarra
y canta
en las alturas
del equilibrio azul
de la ferretería,
silba el vibrante tren
del fin del mundo
como
si
se despidiera
y se fuera a caer donde
termina
el espacio terrestre,
se fuera a despeñar entre las islas
finales del océano.

Yo voy contigo,
tren, trepidante
tren
de la frontera:
voy a Renaico,
espérame,
tengo que comprar lana en Collipulli,
espérame, que tengo
que descender en Quepe,
en Loncoche, en Osorno,
buscar piñones, telas
recién tejidas, con olor
a oveja y lluvia...
Corre,
tren, oruga, susurro,
animalito longitudinal,
entre las hojas
frías
y la tierra fragante,
corre
con
taciturnos
hombres de negra manta,
con monturas,
con silenciosos sacos
de papas de las islas,
con la madera
del alerce rojo,
del oloroso coigue,
del roble sempiterno.

Oh tren
explorador
de soledades,
cuando vuelves
al hangar de Santiago,
a las colmenas
del hombre y su cruzado poderío,
duermes tal vez
por una noche triste
un sueño sin perfume,
sin nieves, sin raíces,
sin islas que te esperan en la lluvia.
inmóvil
entre anónimos
vagones.

Pero
yo, entre un océano
de trenes,
en el cielo
de las locomotoras,
te reconocería
por
cierto aire
de lejos, por tus ruedas
mojadas allá lejos,
y por tu traspasado
corazón que conoce
la indecible, salvaje,
lluviosa,
azul fragancia!

Pablo Neruda

Haykus de aromas

Fotografía de Seattle Miles: http://www.flickr.com/photos/denemiles/4942133006/


Los aromas tienen un poder evocador inigualable. Casi no somos capaces de evocarlos en nuestra memoria a voluntad. Pero, cuando, sorpresivamente, acude uno a nuestro olfato (alguno que quedó guardado en lo lejano del recuerdo) un tropel de sensaciones asociadas nos llega para trasladarnos mágicamente en el tiempo. Entonces, la nostalgia se acurruca en nuestro corazón.

El haiku, esa fascinante emoción del instante, también juega con el poder sugestivo de los olores. Aquí selecciono algunos modernos poemas, de tono muy occidental, intercalados con otros clásicos de exquisitez típicamente oriental.




Está en el aire
lluvia sobre la tierra
ese olor...

(Félix Arce Araiz)


Fotografía de Katarina Stefanovic: http://www.flickr.com/photos/jup3nep/2263795164/



Aroma del ciruelo,


de repente el sol sale.
Senda del monte.
(Bashô)





Fotografía de John Houghton:
http://www.flickr.com/photos/johnhoughton/
Al final del sendero,
el intenso aroma

de un espino en flor.
(Buson)
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Fotografía de Araleya: http://www.flickr.com/photos/araleya/

Ese perfume
al calor de la plancha...
tarde de lluvia.
(Cereza)
Aún primavera
y el olor de las algas,
brisa del mar.
(Marcos. A. Minguell)

Foto de P. Medina: http://www.flickr.com/photos/fuentesauco/3250523221/

Un viento fuerte
ha dejado el aroma
del limonero.
(Bibiana Valera)
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Fotografía de Rick Elkins:
http://www.flickr.com/photos/92222485@N00/2889122247/


Amanece
en la calle vacía
olor a pan.
(Carlos Gracia Train)



Halo de la luna:
¿no es el aroma del ciruelo
florecido
naciendo sobre el cielo?
(Buson)
Imagen: White, Plum Blossoms and Moon (detalle). Ito Jakuchu


Imagen: Ciruelo y luna, de Hokusai. Web: http://japonismo-estilo.blogspot.com/



Fotografía de Antony Spencer : http://www.flickr.com/photos/antonyspencer/4787824820/
http://antonyspencer.com/


El olor del espliego
borra el peso
de este mundo.
(Isabel Pose)

Después del amor. Aleixandre

Todas las Imágenes pertenecen a Rein Nomm: http://www.flickr.com/photos/nomm/






DESPUÉS DEL AMOR


Tendida tú aquí, en la penumbra del cuarto,
como el silencio que queda después del amor,
yo asciendo levemente desde el fondo de mi reposo
hasta tus bordes, tenues, apagados, que dulces existen.
Y con mi mano repaso las lindes delicadas de tu vivir
retraído.





Y siento la musical, callada verdad de tu cuerpo, que hace
un instante, en desorden, como lumbre cantaba.
El reposo consiente a la masa que perdió por el amor su
forma continua,
para despegar hacia arriba con la voraz irregularidad de
la llama,




convertirse otra vez en el cuerpo veraz que en sus límites
se rehace.


Tocando esos bordes, sedosos, indemnes, tibios,
delicadamente desnudos,
se sabe que la amada persiste en su vida.
Momentánea destrucción el amor, combustión que
amenaza




al puro ser que amamos, al que nuestro fuego vulnera,
sólo cuando desprendidos de sus lumbres deshechas
la miramos, reconocemos perfecta, cuajada, reciente la
vida,
la silenciosa y cálida vida que desde su dulce exterioridad
nos llamaba.
He aquí el perfecto vaso del amor que, colmado,
opulento de su sangre serena, dorado reluce.
He aquí los senos, el vientre, su redondo muslo, su acabado
pie,
y arriba los hombros, el cuello de suave pluma reciente,





la mejilla no quemada, no ardida, cándida en su rosa
nacido,
y la frente donde habita el pensamiento diario de nuestro
amor, que allí lúcido vela.
En medio, sellando el rostro nítido que la tarde amarilla
caldea sin celo,
está la boca fina, rasgada, pura en las luces.
Oh temerosa llave del recinto del fuego.





Rozo tu delicada piel con estos dedos que temen y saben,
mientras pongo mi boca sobre tu cabellera apagada.


Vicente Aleixandre