Después del amor. Aleixandre

Todas las Imágenes pertenecen a Rein Nomm: http://www.flickr.com/photos/nomm/






DESPUÉS DEL AMOR


Tendida tú aquí, en la penumbra del cuarto,
como el silencio que queda después del amor,
yo asciendo levemente desde el fondo de mi reposo
hasta tus bordes, tenues, apagados, que dulces existen.
Y con mi mano repaso las lindes delicadas de tu vivir
retraído.





Y siento la musical, callada verdad de tu cuerpo, que hace
un instante, en desorden, como lumbre cantaba.
El reposo consiente a la masa que perdió por el amor su
forma continua,
para despegar hacia arriba con la voraz irregularidad de
la llama,




convertirse otra vez en el cuerpo veraz que en sus límites
se rehace.


Tocando esos bordes, sedosos, indemnes, tibios,
delicadamente desnudos,
se sabe que la amada persiste en su vida.
Momentánea destrucción el amor, combustión que
amenaza




al puro ser que amamos, al que nuestro fuego vulnera,
sólo cuando desprendidos de sus lumbres deshechas
la miramos, reconocemos perfecta, cuajada, reciente la
vida,
la silenciosa y cálida vida que desde su dulce exterioridad
nos llamaba.
He aquí el perfecto vaso del amor que, colmado,
opulento de su sangre serena, dorado reluce.
He aquí los senos, el vientre, su redondo muslo, su acabado
pie,
y arriba los hombros, el cuello de suave pluma reciente,





la mejilla no quemada, no ardida, cándida en su rosa
nacido,
y la frente donde habita el pensamiento diario de nuestro
amor, que allí lúcido vela.
En medio, sellando el rostro nítido que la tarde amarilla
caldea sin celo,
está la boca fina, rasgada, pura en las luces.
Oh temerosa llave del recinto del fuego.





Rozo tu delicada piel con estos dedos que temen y saben,
mientras pongo mi boca sobre tu cabellera apagada.


Vicente Aleixandre





Poema taoísta: Lo trascendental

Fotografía de Alvar Astulez http://www.flickr.com/photos/83389849@N00/



LO TRASCENDENTAL

No es de la espiritualidad de la mente,
tampoco es de los átomos del cosmos,
sino como si llegara hasta las nubes blancas, nacido allí de brisas translúcidas.
Allá lejos, parece a mano,
si llegas cerca, ya no está allí.
Compartiendo la naturaleza del Tao,
esquiva los límites de la mortalidad.
Está en las colinas apiladas, en los árboles altos,
en los musgos oscuros, en los rayos del sol.
Canta acerca de eso. Piensa en eso,
su débil sonido elude el oído.

Ssu Kung-tu (834-908)




Pintura de Nicholas Roerich


POEMA

Las brisas de primavera barren los prados verdes.
La lluvia cesó, pero de las hojas de los bambúes aún cae agua.
Repentinamente un pájaro blanco aparece en la escena.
Rompe el universo verde de la ladera de la montaña.


P`o Yü-ch'ien



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