Viajando en tren.


Os invito a subir conmigo a este tren.
Su corazón de hierro late alegremente al ritmo de la música de Hector Villalobos.
Su eterna despedida corre por las hermosas palabras de Pablo Neruda.





Video de fsg20000: http://www.youtube.com/user/fsg20000



ODA A LOS TRENES


TRENES del Sur, pequeños
entre
los volcanes,
deslizando
vagones
sobre
rieles
mojados
por la lluvia vitalicia,
entre montañas
crespas
y pesadumbre
de palos quemados.

Oh
frontera
de bosques goteantes,
de anchos helechos, de agua,
de coronas.
Oh territorio
fresco
recién salido del lago,
del río,
del mar o de la lluvia
con el pelo mojado,
con la cintura llena
de lianas portentosas,
y entonces
en el medio
de las vegetaciones,
en la raya
de la multiplicada cabellera,
un penacho perdido,
el plumero
de una locomotora fugitiva
con un tren arrastrando
cosas vagas
en la solemnidad aplastadora
de la naturaleza,
lanzando
un grito
de ansia,
de humo,
como un escalofrío
en el paisaje!

Así
desde sus olas
los trigales
con el tren pasajero
conversan como
si fuera
sombra, cascada o ave
de aquellas latitudes,
y el tren
su chisperío
de carbón abrasado
reparte
con oscura
malignidad
de diablo
y sigue,
sigue,
sigue,
trepa el alto viaducto
del río Malleco
como subiendo
por una guitarra
y canta
en las alturas
del equilibrio azul
de la ferretería,
silba el vibrante tren
del fin del mundo
como
si
se despidiera
y se fuera a caer donde
termina
el espacio terrestre,
se fuera a despeñar entre las islas
finales del océano.

Yo voy contigo,
tren, trepidante
tren
de la frontera:
voy a Renaico,
espérame,
tengo que comprar lana en Collipulli,
espérame, que tengo
que descender en Quepe,
en Loncoche, en Osorno,
buscar piñones, telas
recién tejidas, con olor
a oveja y lluvia...
Corre,
tren, oruga, susurro,
animalito longitudinal,
entre las hojas
frías
y la tierra fragante,
corre
con
taciturnos
hombres de negra manta,
con monturas,
con silenciosos sacos
de papas de las islas,
con la madera
del alerce rojo,
del oloroso coigue,
del roble sempiterno.

Oh tren
explorador
de soledades,
cuando vuelves
al hangar de Santiago,
a las colmenas
del hombre y su cruzado poderío,
duermes tal vez
por una noche triste
un sueño sin perfume,
sin nieves, sin raíces,
sin islas que te esperan en la lluvia.
inmóvil
entre anónimos
vagones.

Pero
yo, entre un océano
de trenes,
en el cielo
de las locomotoras,
te reconocería
por
cierto aire
de lejos, por tus ruedas
mojadas allá lejos,
y por tu traspasado
corazón que conoce
la indecible, salvaje,
lluviosa,
azul fragancia!

Pablo Neruda

Campos de Soria. La nostalgia de un paisaje.




Imágenes de Alvar Astulez: http://www.flickr.com/photos/alvar_astulez/with/3407273602/

CAMPOS DE SORIA
ANTONIO MACHADO
(FRAGMENTO)

VII



¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...

VIII

He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria —barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra—.

Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

IX

¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.

Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?

¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!

Haykus de aromas

Fotografía de Seattle Miles: http://www.flickr.com/photos/denemiles/4942133006/


Los aromas tienen un poder evocador inigualable. Casi no somos capaces de evocarlos en nuestra memoria a voluntad. Pero, cuando, sorpresivamente, acude uno a nuestro olfato, alguno que quedó guardado en lo lejano del recuerdo, un tropel de sensaciones asociadas nos llega para trasladarnos mágicamente en el tiempo. Entonces, la nostalgia se acurruca en nuestro corazón.
El haiku, esa fascinante emoción del instante, también juega con el poder sugestivo de los olores. Aquí selecciono algunos modernos poemas, de tono muy occidental, intercalados con otros clásicos de exquisitez típicamente oriental.







Está en el aire

lluvia sobre la tierra

ese olor...


(Félix Arce Araiz)




Fotografía de Katarina Stefanovic: http://www.flickr.com/photos/jup3nep/2263795164/



Aroma del ciruelo,

de repente el sol sale.

Senda del monte.

(Bashô)






Fotografía de John Houghton:
http://www.flickr.com/photos/johnhoughton/



Al final del sendero,

el intenso aroma

de un espino en flor.

(Buson)



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Ese perfume

al calor de la plancha...

tarde de lluvia.


(Cereza)





Aún primavera

y el olor de las algas,

brisa del mar.


(Marcos. A. Minguell)






Foto de P. Medina: http://www.flickr.com/photos/fuentesauco/3250523221/


Un viento fuerte

ha dejado el aroma

del limonero.


(Bibiana Valera)




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Fotografía de Rick Elkins:
http://www.flickr.com/photos/92222485@N00/2889122247/


Amanece

en la calle vacía

olor a pan.


(Carlos Gracia Train)


Halo de la luna:
¿no es el aroma del ciruelo
florecido
naciendo sobre el cielo?

(Buson)


Imagen: White, Plum Blossoms and Moon (detalle). Ito Jakuchu




Imagen: Ciruelo y luna, de Hokusai. Web: http://japonismo-estilo.blogspot.com/






Fotografía de Antony Spencer : http://www.flickr.com/photos/antonyspencer/4787824820/
http://antonyspencer.com/



El olor del espliego
borra el peso
de este mundo.


(Isabel Pose)