Ser como niños.

Ilustración de villasukka: http://villasukka.deviantart.com/






Imagen fractal realizada por wolfepaw: http://wolfepaw.deviantart.com/


Ilustración de Dusan Kallay


"Prefiero el ingenuo canto de un niño a la más bella música del mundo; ese canto - como el
alba - contiene toda esperanza."

Charles de Foucauld


Cuando era niña no comprendía por qué los adultos, a veces, idealizaban la infancia. Los niños éramos dejados de lado; parecíamos absolutos ignorantes, pequeñuelos que vivían apartados en otro mundo, ingenuo y lejano.
Ahora comprendo que la infancia, mejor o peor, significa la transparencia; la mirada nueva. Y eso lo añoran los adultos.
Los niños tienen el sello de la autenticidad, hasta que se la vamos borrando; aman la naturaleza porque están más próximos a ella, como los animales. Les encanta correr por la playa o el campo, trepar a los árboles, les brilla la imaginación, adoran a los animales, creen lo imposible, y se admiran de las cosas. Todo ello es vital en nuestra alma. Sonreir, sin más, es difícil cuando no se es un niño.

Es posible que para crear un paraíso en la tierra debamos renacer nuestro niño interior: un niño que, tras sufrir, madurar y comprender la vida, no haya perdido la capacidad de sorprenderse y desee levantar con su curiosidad la tela de belleza y misterio que envuelve la vida.



Hoy propongo la lectura de algunos poemas para "niños grandes", un interesante y reflexivo texto de Arturo Pérez Reverte y una preciosa selección de pensamientos sobre los niños. Acompañan imágenes de fantasía creadas por magníficos ilustradores actuales. La música: unos polvitos mágicos de Yann Tiersen.




Pinturas de Winslow Homer





Ilustración de Iban Barrenetxea: http://ibanbarrenetxea.blogspot.com/


EL NIÑO Y LA LUNA


La luna y el niño juegan
un juego que nadie ve;
se ven sin mirarse, hablan
lengua de pura mudez.

¿Qué se dicen, qué se callan,
quién cuenta una, dos y tres,
y quién, tres, y dos, y uno
y vuelve a empezar después?

¿Quién se quedó en el espejo,
luna, para todo ver?
Está el niño alegre y solo:
la luna tiende a sus pies

nieve de la madrugada,
azul del amancer;
en las dos caras del mundo
—la que oye y la que ve—
se parte en dos el silencio,
la luz se vuelve al revés,
y sin manos, van las manos
a buscar quién sabe qué,
y en el minuto de nadie
pasa lo que nunca fue...

El niño está solo y juega
un juego que nadie ve.


Mariano Brull



LAS NUBES

Copos de nieve que en el cielo juegan,
¿qué titiritero los mueve al azar?
Leones que se alejan, ovejas que llegan,
un viejo con barba, ¡y un barco sin mar!

Marino Fabianesi (Paisajes de la infancia)


Ilustraciones de Nicoletta Ceccoli: http://www.nicolettaceccoli.com/








PEGASOS, LINDOS PEGASOS


Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera...

Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!.

Antonio Machado



Ilustraciones de Cathy Delanssy: http://cathydelanssay.deviantart.com/









Ilustraciones de James Jean: http://www.jamesjean.com/








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Texto de Arturo Pérez Reverte tomado del blog: Artículos de Arturo Pérez-Reverte:

http://arturoperez-reverte.blogspot.com/




SOBRE CACHORROS Y NIÑOS


Una vez tuve un amigo negro, silencioso y fiel como una sombra, al que, a pesar del tiempo transcurrido desde que se durmió en mis brazos, todavía sigo buscando con la mirada cada mañana al despertarme, en su rincón favorito del jardín. A veces sueño con él; y otras veces, despierto, imagino que se encuentra en ese lugar magnífico -un prado cubierto de flores hermosas- donde van a descansar los perros buenos y valientes: allí donde sólo hay agua limpia y fresca, huesos con mucho tuétano y perras guapas que siempre están en celo. Ya sé que como paraíso canino suena algo prosaico, pero estoy seguro de que cualquier perro prefiere eso a un sitio lleno de ángeles tocando el arpa y bibliotecas con las obras completas de Marcel Proust.


Desde hace unos días, está de nuevo en casa. Algo cambiado, es cierto; pero no cabe duda de que es él. De pronto se le han quitado de encima los achaques de trece años de vida, esa pesada y dolorida torpeza de los últimos meses que pasamos juntos. Sus ojos melancólicos ya no miran con tristeza, pero sí con la misma atención, idéntica curiosidad que mostraba en los primeros tiempos, cuando era joven y vigoroso. Ahora lo es de nuevo. Otra vez tiene mes y medio y es un cachorro de labrador fuerte y sano que va marcando el territorio, que tanto conoce pero que por alguna razón quiere descubrir de nuevo, con rigurosas meadillas para dejar las cosas claras. Mide apenas dos palmos y parece de peluche, pero Sus colmillos, todavía finos como agujas, ya los ejercita a conciencia, el cabroncete, en cuanta madera y cuero encuentra en las incursiones de comandos que lanza si le quitas la vista de encima. Adora roer cables de la luz y cordones de zapatos como sí estuviera majareta. Cuando se siente inseguro en lo alto de la escalera gime lastimero, pero ayer ladró por primera vez con un ladrido minúsculo, agudo y bravo, cuando se cabreó porque nadie atendía sus demandas de juego. Ahora se llama como el hijo de Milady en Veinte años después, un nombre sonoro y temible que acentúa todavía más, por contraste, su aspecto de cachorro cuando duerme arropado en su manta o resbala, torpe, haciendo una insólita pirueta en el suelo. Pero cuando miro sus ojos grandes y oscuros se que de nuevo es él, y que ha vuelto.


Pensaba en mi perro cuando vi pasar una fila de niños por la calle. Debían de tener cuatro o cinco años e iban cogidos de la mano, por parejas, quince o veinte bajo la vigilancia de tres profesoras que corrían de punta a punta de la fila, pastoreando como podían aquella tropa enfundada en añórakes multicolores, con pequeñas mochilas a la espalda. El espectáculo era muy divertido: como un grupo de locos bajitos, que es lo que puntualmente parecen los críos a esa edad, se movían tan pequeños y torpes como mi cachorrillo. De pronto los primeros se paraban y todos los que venían detrás chocaban unos con otros. Algunos gritaban, otros lloraban, a aquél le limpiaba los mocos una de las maestras; el de allá iba marcando muy serio el paso como si estuviera en un desfile, éste iba hablando solo, la rubita acababa de deshacerse el lazo del pelo, una pareja seguía andando cogida de la mano con aire muy responsable y el último se había sentado en un charco. Mientras tanto, uno acababa de darse a la fuga hacia el semáforo más próximo, corriendo como una bala, y una cuidadora corría despavorida a atraparlo antes de que un automóvil lo hiciera picadillo.

Los estuve siguiendo un rato por disfrutar del espectáculo, hasta que, para alivio de las pobres maestras, la tropa fue puesta a buen recaudo en un autocar. Y recuerdo que, viéndolos irse, pensé en qué diablos les depararía el futuro. Cuántos de estos enanos chalados, me pregunté, serán con el tiempo guapos, feos, buenos y malos, triunfadores o fracasados, felices o no. Cuántos justificarán el hecho de su creación, engorde y supervivencia, y cuántos se convertirán en perfectos hijos de puta con quienes más hubiera valido que la maestra no llegara a tiempo al semáforo. En cualquier caso, asociando mi cachorro con aquella diminuta tropa, tuve una certeza: a esa edad no importa que seamos capaces de lo peor. No importan la infelicidad, el error, la muerte y la derrota. No importa que a menudo nos veamos atrapados en una broma de mal gusto diseñada por el Azar o por un relojero cósmico desprovisto de sentimientos. A cada instante se pone a cero el contador, y el ser humano tiene un don maravilloso: la oportunidad de empezar, e intentarlo de nuevo.

23 de marzo de 1997


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NIÑOS

Citas tomadas de Pensamientos.org

http://www.pensamientos.org/pensamientosnino.htm


A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Gabriel Chavalier


Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los pequeños. Ahora tengo seis pequeños y ningún teoría. Lord Rochester


Compartir con un niño lo que alguna vez nos deleito; ver que el deleite del niño se suma al nuestro, ¡eso es felicidad! Jason B. Priestley


Cuando pones fe, esperanza y amor juntos puedes criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea


Da un poco de amor a un niño y ganarás un corazón. John Ruskin


Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad. José Martí


Educar a un niño es esencialmente enseñarle a prescindir de nosotros. Berge


El amor es para el niño lo que el sol para las flores. No le basta pan: necesita caricias para ser bueno y para ser fuerte. Concepción Arenal


El espíritu infantil no es un vaso que tengamos que llenar, sino un hogar que debemos calentar. Plutarco


El niño conoce el corazón del hombre. Edgar Allan Poe


El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde. Gabriela Mistral


La mano que acaricia al niño es la que rige el mundo. Paul de Vires


Los niños están continuamente ebrios; ebrios de vivir. P.J. Toulet


Los niños son la esperanza del mundo. José Martí


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"Con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?"

Oscar Wilde


Pinturas de Gilberto Mattos: http://gilberto-mattos.deviantart.com/




La armonía entre hombres y animales. Gregory Colbert.

Las siguientes fotografías pertenecen a la exposición "Ashes and Snow" del extraordinario fotógrafo Gregory Colbert, y trasmiten el ideal humano de amar a los animales, unir nuestras almas en armonía y respeto, y considerarnos miembros de una gran familia. En el enlace inferior podéis ver más fotografias.

http://www.ashesandsnow.com/en/home.php


El post pertenece a Elaine Furst y está tomado de:

http://www.environmentalgraffiti.com/news-ashes-and-snow-photography-exhibit-celebrates-majesty-man-and-beast


IMÁGENES POÉTICAS. CELEBRANDO LA ARMONÍA ENTRE EL HOMBRE Y LOS ANIMALES


Elephant prayingPhoto: Gregory Colbert

Las imágenes son inquietantes, casi cósmicas en su belleza.

Los animales y el hombre parecen ser uno. Tal es la belleza del artista Gregory Colbert.


elephant underwaterPhoto: Grogory Colbert

En esta exposición itinerante la obra explora la "sensibilidad poética compartida entre los seres humanos y los animales"

elephant boyPhoto: Gregory Colbert

Ashes and Snow comenzó como novela sobre un viajero que escribe 365 cartas a su esposa durante el transcurso de un largo viaje de un año.

La novela se transformó en estas conmovedora fotografías ...

girl and leopard ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert


que luego se convirtIeron en un film. elephants ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

woman and ape ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Colbert fotografía a estos animales en su aspecto más natural y elegante...

boy and leopard ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

En contacto espiritual... woman and elephant ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Conectando con el pensamiento del otro... boy and lynx ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Niño y animal boy and lynx ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Conversando animadamente man and elephant ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Encontrando la paz en un nuevo amigo... woman and elephant ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Bailar nunca fue tan poético... woman an elephant ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Honrando la gloria y la belleza de un animal majestuoso... elephant and children ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert

Dos especies que se honran la una a la otra elephant monk ashes nd snowPhoto: © Gregory Colbert

Si tú crees, tú puedes volar... boy with wings ashes and snowPhoto: © Gregory Colbert


Gregory Colbert nació en Toronto, Canadá, en 1960. Es un cineasta y fotógrafo mejor conocido como el creador de Ashes and Snow una exposición de obras fotográficas y videos albergada en el Museo Nómada (The Nomadic Museum).


“Cuando empecé Ashes and Snow en 1992, quería explorar la relación entre el hombre y los animales desde adentro hacia afuera. Al descubrir el lenguaje compartido y las sensibilidades poéticas de todos los animales, estoy trabajando para restaurar el territorio común que existió alguna vez, cuando la gente vivía en armonía con los animales.”

“Todas las culturas, desde los egipcios, pasando por los mayas y los nativos americanos hasta los beduinos, crearon bestiarios que les permitían expresar su relación con la naturaleza. Ashes and Snow es un bestiario del siglo veintiuno, lleno de especies de alrededor del mundo. La orquesta de la naturaleza incluye no solo al Homo sapiens, sino también a los elefantes, ballenas, manatíes, águilas, guepardos, orangutanes y muchos otros más.”

Fuente: Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Gregory_Colbert


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