Con esta introducción "Danza al mar" comienza la película de Arnold Fanch "La montaña sagrada", del año 1926.
En ella se define poéticamente el personaje femenino: como el agua es cambiante, vigorosa, libre, apasionada, misteriosa y fuerte. Mar y mujer serán una misma cosa, a la vez que roca y hombre.
La fotografía es sorprendente, así como la música, que marca el pulso, tremendamente vital, de esta pequeña joya del cine.
Leni Riefenstahl, directora de cine y notable pionera de este arte, es aquí la actriz y bailarina.
(Las palabras finales dicen:
"Así, Diotima danza... danza para saciar su anhelo de él, al cual ha visto sólo en sueños, en la cima de una montaña".)
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