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Foto © flaminia grubackiHoy viajamos para arriba. Nubes. Nos observan; ¿Las miramos? Sólo cuando sus colores golpean nuestras pupilas, o sus formas se desparraman por nuestro horizonte desafiando todo lo conocido.
Puro arte de la naturaleza.
Fascinantes nubes, misteriosos vahos de agua, aire y quién sabe qué más. Caprichosas fuerzas que nos guiñan un ojo desde el cielo mientras se deshacen de su peso efímero, de sus goterones de vida.
Los niños ven en ellas pesados elefantes desfilando, fantásticas aves de espuma o corazones de helado. Nosotros quisiéramos pintar un cielo como ellas lo hacen al atardecer.
A veces, las nubes quieren... que les demos forma. Y se transforman en olas marinas a cámara lenta, globos viajeros que van dejando rastros de ilusión, suspiros escapados del dios Tiempo... o un tiernísimo cordero que aún no se cree que esté flotando...
Delirios del aire..... pensamientos condensados.. o la piel del viento....
Aquí tenéis, una pequeña colección de versos naturales:

Fenómeno de ondas de gravedad

Cirros

Tornado

Nube lenticular

Nube lenticular


Nubes Mastodónticas (Mammatus)

Nubes lenticulares
Y para los que no se cansan de ver nubes, e incluso quisieran subirse a una de ellas, añado una selección del post "Las 10 nubes más raras y hermosas":
Las llamadas nubes de nacar

Como una medusa con largos tentáculos
En forma de hongo, como si fuera una gran explosión
La espiral de nubes Cirrus Kelvin-Helmholtz
LA NUBE
Oh libertad errante, soñadora,
desnuda de verdor, libre de venas,
arboleda del mar, errante nube;
si en lluvia el desengaño te convierte,
la forma de mi copa podrá darte
una pequeña sensación de cielo.
Vuelve a la tierra, oh mar, vuelve a la vida,
a las cadenas de los largos ríos,
a las prisiones de los hondos lagos;
vuelve afiliada a penetrar mil veces
angostos laberintos vegetales.
¡Oh libertad, tus puertas son heridas!
No las quieras abrir, sigue encerrada
en la sedienta piel o te sostenga
el inclinado cauce del torrente.
Todo sueño que es nube se deshace.
Vuelva a brillar el sol, pues la blancura
de esa ilusión de libertad celeste
es tan sólo una sombra hecha jirones.
No sueñe más el agua, y tenga vida
en la savia o la sangre, tenga sólo
en mí su libertad, libre en mis lágrimas.
Oh libertad errante, soñadora,
desnuda de verdor, libre de venas,
arboleda del mar, errante nube;
si en lluvia el desengaño te convierte,
la forma de mi copa podrá darte
una pequeña sensación de cielo.
Vuelve a la tierra, oh mar, vuelve a la vida,
a las cadenas de los largos ríos,
a las prisiones de los hondos lagos;
vuelve afiliada a penetrar mil veces
angostos laberintos vegetales.
¡Oh libertad, tus puertas son heridas!
No las quieras abrir, sigue encerrada
en la sedienta piel o te sostenga
el inclinado cauce del torrente.
Todo sueño que es nube se deshace.
Vuelva a brillar el sol, pues la blancura
de esa ilusión de libertad celeste
es tan sólo una sombra hecha jirones.
No sueñe más el agua, y tenga vida
en la savia o la sangre, tenga sólo
en mí su libertad, libre en mis lágrimas.
Manuel Altolaguirre
























Pho