El estallido Kandinsky














"No hay nada sobre la tierra que se incline con tanta fuerza a la belleza y se embellezca con tanta sencillez como el alma...Por ello,
escasas son las almas que resisten en la tierra a otra alma entregada a la belleza."
Maeterlinck



Kandinsky dispara con su arte: dispara en nosotros resortes desconocidos; abre mundos fantásticos cuyas claves las pondremos nosotros.
Bebe del más profundo subconsciente con una fuerza casi furiosa. Derrama colores, sinfonías, historias... en un lenguaje inasible, pero que sin embargo, hace vibrar cuerdas nunca antes tocadas. Es lirismo traspasado de color, es un estallido, una fiesta, una lucha. Es un fuego de posibilidades.

Las geometrías ordenadas de muchas de sus pinturas ¿Danzan en armonía sobre el vacío? ¿Son la cara vista de los números? ¿Se estará creando un planeta?, ¿o es diálogo de ángeles?; ¿Serán luces y formas ansiando penetrar en la mente de algún inventor, o tal vez fertilizar la inspiración de un músico? ¿Y si fuera el pensamiento en sueños de alguien que desea transformar el mundo?

El poder de sugerencia de este pintor es lo que más me fascina. También esa fuerza caótica que golpea con su belleza, inquieta, irresistible, ineludible como una avalancha.

El color, en manos de Kandinsky, está más vivo que en ningún otro pintor. Brilla, aturde.
Tras él hay tanto dinamismo que recuerda las fuerzas naturales explosionando: nacimientos, muertes, creación... tormentas, fuegos, resacas, torbellinos... Toda una marea de vida está mezclada en estos abstractos. Las formas imprecisas, a medio hacer, se arremolinan y estallan con la música de un coro infinito; una voz intensa que parece venir de otros mundos.



Añado este artículo sobre Kandinsky. Es muy bueno. Tanto el artículo como los comentarios:



La nostalgia





Pinturas de Denís Núñez Rodríguez: http://denispintor.blogspot.com/











A veces, un perfume, un sonido, una imagen, despierta en nosotros un recuerdo punzante en el alma. No por punzante es siempre doloroso. Pero sí es profundo. Y puede hacer saltar una lágrima, o simplemente, aislarnos del presente que nos rodea, como si nos envolviéramos en un capullo, y hacernos revivir ese instante del pasado, de modo más real aún que el tiempo actual.
La nostalgia es un perfume, a veces, venenoso, porque impide contemplar francamente el presente; pero otras veces es delicioso y embriagador, y ofrece un colchón de serenidad donde refugiarse y encontrar un poco de belleza. Es una mirada a otro tiempo, a otra realidad, que sigue latiendo, y lo seguirá mientras nosotros le demos vida con nuestro pensamiento ( realmente le damos un poco de nuestra vida, por lo que no sabemos si estamos muriendo lentamente, o si vivimos más intensamente.)

También hay otra nostalgia: La de lo no vivido. Pero ansiado, añorado. Es la nostalgia de los sueños. La que, como si ya se hubieran realizado, viene a nosotros para recrearse en nuestra mente, y trae un perfume igual de cautivador que la del pasado. Incluso más fresco por estar envuelto de misterio.

Y aún hay otro tipo de nostalgia:

Muchas veces se añora algo; algo grande e importante. Y sin embargo, no se sabe qué es. Nos puede perseguir toda la vida, dejar un vacío al no tenerlo. Un vacío existencial y real. Puede que nos pasemos el tiempo buscándolo.
Eso, es también nostalgia. Y quizá, lo hayamos ya vivido.


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Pintura: Victor Bregueda


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LA VIEJA DAMA. ANTONIO PORPETTA


Pintura de Mª Angeles Rodríguez Díaz: http://ma-angeles.artelista.com/



Hay una vieja dama
que llama suavemente a nuestra puerta
con el leve marfil de sus nudillos.
Conoce bien la casa:
nos saluda
con su hermoso silencio
y deja en el vestíbulo sus guantes,
su sombrero, el cansado paraguas
de las lluvias de otoño.
Luego entra
en la sala, derramando a su paso
una luz somnolienta de quinqués,
un remoto perfume de magnolios.
Se sienta en la penumbra:
siempre ocupa
el callado rincón de la ventana,
y desde allí nos mira
con sus ojos de sándalo,
mientras brota en sus dedos
el mínimo huracán del abanico.
No necesita hablar:
la vieja dama,
con su tenue presencia,
nos descubre un paisaje de hondos universos,
nos hace recorrer caminos muy lejanos,
dibuja en nuestra frente escenas y palabras
aromadas de olvido.
En las horas del llanto
se acerca al clavecín, y canta quedamente
una alegre balada que enamora,
hasta que vuelve el sol a nuestros labios.
¡Qué remansado mar,
qué lluvia generosa
nos da su compañía!
¡Cuánta vida renace
con su silente bruma!

Cuando llega el momento, se despide
con un breve ademán:
quizás vuelva mañana.
La vemos alejarse, rodeada de pájaros,
maternal y serena.
El frágil camafeo
que cuelga de su cuello
guarda la miniatura
de nuestra propia vida.
Porque esa vieja dama es la nostalgia.


Antonio Porpetta (De "Los sigilos violados")



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Per Olov:

Antonio Machado. A un olmo seco

Fotografía de Juan T. A:
Blog: El aprendiz de fotógrafo (muy recomendable): http://otroojo.blogspot.com

A un olmo seco



Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.