Gorrión de invierno. Kisko

Imagen: Google Imágenes


GORRIÓN DE INVIERNO


 Esta vez no quiso hablar de pájaros, ya volaba. Sus manos eran garras ahora, el plumaje rubio. Cantaba. Y lo supe aunque ya lo sabía:

 No se canta lo que se pierde, se canta el deseo. El deseo mismo es un canto. Y tiene fuerza. ¡Cuánta!

 Y también alas. Y también vuela.



 Kisko :http://locoti.blogspot.com/2012/02/gorrion-de-invierno.html

Le banquet. Yann Tiersen y Amelie

Ilustración: Sam Weber



La música, a veces, te puede elevar hacia el optimismo. Puede sacarte una sonrisa, empujarte hacia la acción, dinamizarte, inspirarte a ser lo mejor de ti mismo, a explorar y romper tus fronteras...
Aquí os dejo una pequeña pieza de Yann Tiersen que es como una risa feliz que volara por los aires o una ráfaga luminosa de aire fresco.
Pertenece a la banda sonora de la película "Amelie",  uno de los films más creativos y positivos de toda la historia del cine.


18. Le Banquet



Yann Tiersen http://es.wikipedia.org/wiki/Yann_Tiersen
"Amelie" http://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%A9lie

Una de las partes más conmovedoras de la película "Amelie" es aquella en la que ayuda a un ciego. Amelie pasea por la calle y ve a un ciego que va a cruzar. Ella le ayuda y le acompaña un poco, contándole todo lo que hay alrededor suyo para que el hombre pueda imaginarlo.






"Amelie" ver o descargar: http://www.peliculascoco.com/pelicula/amelie-amelie-2001


Busca...


Pintura: Alex Alemany


Busca en todas las cosas un alma y un sentido
oculto; no te ciñas a la apariencia vana;
husmea, sigue el rastro de la verdad arcana,
escudriñante el ojo y aguzado el oído.

No seas como el necio, que al mirar la virgínea
imperfección del mármol que la arcilla aprisiona,
queda sordo a la entraña de la piedra, que entona
en recóndito ritmo la canción de la línea.

Ama todo lo grácil de la vida, la calma
de la flor que se mece, el color, el paisaje.
Ya sabrás poco a poco descifrar su lenguaje...
¡Oh divino coloquio de las cosas y el alma!

Hay en todos los seres una blanda sonrisa,
un dolor inefable o un misterio sombrío.
¿Sabes tú si son lágrimas las gotas de rocío?
¿Sabes tú qué secreto va contando la brisa?

Atan hebras sutiles a las cosas distantes;
al acento lejano corresponde otro acento.
¿Sabes tú donde lleva los suspiros el viento?
¿Sabes tú si son almas las estrellas errantes?

No desdeñes al pájaro de argentina garganta
que se queja en la tarde, que salmodia a la aurora.
Es un alma que canta y es un alma que llora...
¡Y sabrá por qué llora, y sabrá por qué canta!

Busca en todas las cosas el oculto sentido;
lo hallarás cuando logres comprender su lenguaje;
cuando sientas el alma colosal del paisaje
y los ayes lanzados por el árbol herido...

Enrique González Martínez (1871-1952)

Juan Ramón Jiménez/Turner. "Un dorado despertar de vida"


PRIMAVERA AMARILLA


Abril venía, lleno
todo de flores amarillas
:
amarillo el a
rroyo,
amarillo el vallado,
 la colina,el cementerio de los niños,
el huerto aquel, donde el amor vivía.

El sol ungía de amarillo el mundo,
con sus luces caídas;
¡ay, por los lirios áureos
,
el agua de oro, 
tibia;
las amarillas mariposas
sobre las rosas amarillas!

Guirnaldas amarillas
 escalaban
los árboles; ¡el día
era una gracia perfumada de oro
,
en un dorado despertar de
 vida!Entre los huesos de los muertos
abría Dios sus manos amarillas.



CONVALECENCIA


Sólo tú me acompañas, sol amigo.
Como un perro de luz, lames mi lecho blanco;
y yo pierdo mi mano por tu pelo de oro,
caída de cansancio.
¡Qué de cosas que fueron
se van… más lejos todavía!
Callo
y sonrío, igual que un niño,
dejándome lamer de ti, sol manso.
…De pronto, sol, te yergues,
fiel guardián de mi fracaso
y, en una algarabía ardiente y loca,
ladras a los fantasmas vanos
que, mudas sombras, me amenazan
desde el desierto del ocaso.
























Juan Ramón Jiménez, William Turner: dos colosos. Uno de la palabra, el otro de la pintura.
Juan Ramón pinta con palabras dos cuadros: uno maravilloso, de un mundo ideal, pletórico de alegría, todo amarillo, divinizado en un baño de oro. El otro, conmovedor; de luz de atardecer, donde la magia de la metáfora hace que el sol sea un "perro de luz" fiel y protector, que ahuyenta las sombras del dolor y la muerte con su inmenso poder. Ambas poesías son obras maestras, sobradas de belleza y maravilla; ambas pintan en nuestra alma un paisaje hondo, lleno de luz y de vida. Por eso me encanta el verso del poeta "era un dorado despertar de vida", tan exacta para estas sensaciones, al igual que se aplica muy bien a los amarillos cegadores que Turner gustaba tanto de poner en sus cuadros.
Este otro coloso, nos ofrece poesía en sus imágenes; poesía que se desliza desde esas vagas atmósferas coloristas y fugaces, profundamente evocadoras y densas de emoción, tras las que puede esconderse una hermosa realidad, una melodía que hiere de tanta belleza, un torbellino de gruesos sentimientos que zarandean el alma, o una queda palabra latiendo desde el recuerdo. Y tantas cosas más podría evocarnos... siempre frágiles y sutiles como la niebla.

Y por más vueltas y vueltas que dé con mis palabras, intentando acercarme a la esencia de estas pinturas y poesías, no lo lograré nunca. Porque el arte es huidizo, inasible, evanescente, aunque se hunda en nosotros de un modo tan profundo y material como una huella en la arena.


.................................................................................................................................................................................

EL PRIMER ABSTRACTO: TURNER



Joseph Mallord William Turner empezó su fabulosa carrera artística pintando exclusivamente a la acuarela. Hasta que en 1796, cuando cumplió veintidós años, empezó a pintar al óleo, alternando este medio con la acuarela, que no dejó nunca.
En principio Turner era un seguidor entusiasta del romanticismo, reflejado en las apasionadas temáticas de sus primeros cuadros al óleo en los que existe ya la interpretación estética de lo sublime, de lo extraordinario, del cuadro en el que el artista refleja las fuerzas cósmicas de la Naturaleza -el alud, el viento, el fuego, la tempestad-.
Esa representación poética de los fenómenos de la Naturaleza se transformó y acrecentó con el primer y sucesivos viajes de Turner a Italia y a Venecia. El color y la luz de los cielos, de las aguas de los canales, de los edificios de Venecia, vistos a contraluz a través de la niebla y de la bruma , le inspiraron, en el acto, para pintar las mejores acuarelas de su vida, y en el futuro para convertir las formas en manchas de luz y color. En sus últimos años, Joseph Mallord William Turner pintaba sin apenas una temática figurativa, que convertía sus cuadros en un anticipo del arte abstracto.
Murió solo, escondiéndose de la gente, bajo nombre supuesto, en una pobre casa junto al Támesis: era un genio.
Dejó al Estado trescientos cuadros y cerca de veinte mil acuarelas y dibujos.


(Artículo obtenido de el libro "El gran libro del color" de José M. Parramón. Ed. Parramón, 1993.)

Despertar de primavera


































































Todas las acuarelas de amapolas pertenecen a A Painters Magic (Flickr) Flickr:http://www.flickr.com/photos/realife42/
Cuadros, de arriba a abajo:

Mary Cassat, Aristide Maillol, Pizarro y Vicent Van Gogh.



Alma

Excelente animación, tanto por la historia como por su calidad artística.



Hay que soñar en voz alta...

Pintura: Jim Warren


Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos,
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos,
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros,
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección,
el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse,
el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre,
el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia,
para decir los pronombres hermosos y reconocernos y ser fieles a nuestros nombres
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos, adonde empiezan los caminos,
porque la luz canta con un rumor de agua, con un rumor de follaje canta el agua
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo.

Octavio Paz (fragmento de "El cántaro roto")


El descubrimiento de este asombroso poema se lo debo a:
http://cantodeespumas.blogspot.com

Lee el poema entero aquí:
http://www.poemas-del-alma.com/el-cantaro-roto.htm

"Epitre d´Othea". La belleza de los manuscritos antiguos



En la Edad Media, hasta 1450 aproximadamente, año en que se inventó la imprenta, los libros eran comparables a una joya, una rara joya. Cada uno era único.
El libro se hacía completamente a mano. Cada letra y cada dibujo se pintaba primorosamente.

Al comienzo de la Edad Media, los manuscritos iluminados solían realizarse en los monasterios, para su propio uso o para regalar; pero posteriormente comenzó a comercializarse entre las clases más pudientes.

Se les llamaba iluminados porque se usaba oro o plata auténtica en sus dibujos, con lo que brillaban espectacularmente. Pero incluso si no se añadían estas pinturas especiales, los manuscritos con imágenes coloreadas seguían siendo de una gran belleza decorativa, auténticas obras de arte.
Todo príncipe de esta época gozaba de su particular manuscrito, trabajado exclusivamente para su disfrute. No existían dos iguales.
Calígrafos y pintores se ponían manos a la obra para ofrecer este despliegue de creatividad y finura. 
































Estas hojas manuscritas y decoradas pertenecen a un libro escrito en 1460, "Epitre d'Othea" por Christine dePizan, la primera mujer conocida que pudo dedicarse a la escritura de manera profesional, es decir, vivió de ello. La osada mujer nació en la corte de Carlos V de Valois, en Francia, pues su padre era médico del rey, y tuvo la suerte de tener una buena educación. Al morir su marido y dejarla sola con hijos a los que mantener, decidió sacar partido a su talento de escritora. Y tuvo éxito; gracias a sus contactos con la aristocracia vendió libros y hasta disfrutó de un mecenas. Pero ella, sobre todo, es recordada y valorada hoy en día, por ser una de las primeras defensoras de los derechos de las mujeres, rebelándose con su ágil pluma contra los prejuicios que relegaban a la mujer a un segundo plano. Su obra más famosa es "La ciudad de las mujeres".
Esta obra no trata de eso, sino que es un compendio de instrucciones morales para enseñar al joven noble a ser un perfecto caballero. Como se puede ver en las imágenes, abunda la fantasía, las historias de conquistas, las luchas con dragones y monstruos y el bello amor cortés, tan idealizado en la época.

Los dibujos sorprenden por su sencillez y su ingenuidad; por esa imaginación espontánea, que recuerda el arte directo de los niños, y que se alimentaba de las tradiciones, fantasías y valores de la Edad Media, donde la realidad y la magia a menudo se daban la mano.

Las letras del finísimo calígrafo, los expresivos dibujos, y la belleza de las letras que encabezan los capítulos hacían de éste, y de tantos otros libros, una pieza plena de belleza, pero también de calidez, pues en ella puede palparse el amor y la dedicación de sus creadores.

***


Más información de la autora Christine de Pizan: http://www.arteguias.com/biografia/christinedepisan.htm

Más información de los libros iluminados: http://www.arteguias.com/codices.htm

Enlazo aquí a otro artículo del mismo tema que me ha parecido precioso: El Salterio de Conpenhague: http://www.odisea2008.com/2008/05/el-salterio-de-copenhage.html


¡Olas!.... Tagore.





¡Olas, olas que devoráis el cielo, que danzáis, reluciendo vida; olas de gozo arremolinado, que os precipitáis sin fin!

Las estrellas se mecen en vosotras. Sacáis de lo profundo pensamientos de todos los colores, y los echáis arriba, y los desparramáis en la playa de la vida.

Con vuestro ritmo, el nacer y el morir suben y bajan. Y la gaviota de mi corazón tiende sus alas por vosotras, gritando de alegría.



R. Tagore.


Fotografías de Fernando Peón www.flickr.com



Tags Blogalaxia: