LA MUÑECA DE SAL


Hoy pongo un maravilloso relato budista de autor anónimo.
El post pertenece a "Volar más allá de las nubes":
http://mcarmennazer.blogspot.com.es
¡Gracias, Mª Carmen!




Lo que ella más quería era ver el mar.Siendo una muñeca de sal , ignoraba qué era el mar.
   Y un día decidió partir .Porque era el único modo de poder satisfacer su deseo.Después de un interminable peregrinar a través de territorios áridos y desolados, llegó por fin a la orilla del mar y entonces descubrió algo inmenso, fascinante y misterioso al mismo tiempo.
   Era el alba, cuando el sol comenzaba a iluminar el agua encendiendo aún tímidos reflejos.Pero la muñeca no lograba entender qué era aquello.
   Permaneció allí firme,largo tiempo, como clavada fuertemente en la arena con la boca entreabierta. Y ante ella,esa extensión inmensa  y seductora. Se decidió, al fin.Y le preguntó al mar :
   -dime: ¿ quién eres ?
   - Soy el mar.
   -¿ Y qué es el mar ?
   - Soy yo.
   - No llego a comprender, pero lo desearía tanto ..Explícame lo que debo hacer
   - Es muy sencillo: sólo tócame   Entonces la muñeca cobró ánimos.Y dio un paso, avanzando hacia las aguas.
   Después de dudarlo mucho, tocó levemente con el pie aquella masa imponente.. Y obtuvo una extraña sensación. Y tuvo la impresión de que comenzaba a comprender algo.
   Cuando retiró el pie del agua , descubrió que los dedos habían desaparecido. Quedó espantada y se quejó : - ¡malvado ! ¡Qué me has hecho ?¿Dónde han ido a parar mis dedos ?
   El mar respondió imperturbable :
   -¿por qué te quejas ? simplemente has ofrecido algo para poder comprender. ¿ No era eso lo que pedías ?
   Pero la muñeca de sal insistía :
   - sí ... Es cierto, no pensaba ... pero ...
   Reflexionó un poco. Luego avanzó decididamente dentro del agua. Esta, a medida que progresaba, la iba envolviendo, le arrancaba algo, alguna parte de ella, dolorosamente.A cada paso la muñeca perdía algún fragmento. Cuanto más avanzaba se sentía despojada de alguna porción de sí misma, y la dominaba la sensación de comprender mejor. Pero no conseguía aún saber del todo lo que era el mar
   Otra vez repitió la acostumbrada pregunta:
   -¿ qué es el mar, entonces ?
   Una última ola se tragó lo que aún quedaba de ella. Y precisamente en el mismo instante en que desaparecía , en que se disolvía hundida en las olas que la arrastraban, llevándosela no se sabe dónde, la muñeca exclamó con el último hilo de voz: - ¡Ah...! , ¡ahora el mar soy yo !

   NARRACION  BUDISTA.   Autor anónimo.

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