Dios. Antonio Porpetta




DIOS


Ha madrugado Dios esta mañana:
escuché su trajín, su atareado
revuelo por los árboles.
Es tan grande su casa, que no puede
dar reposo a sus manos.
Comenzó por las cumbres,
barriendo tiernamente las últimas memorias
del invierno. Los ríos le esperaban:
pulimentó sus cauces, enderezó los juncos
y puso más verdor en los cañaverales.
Se retrasaba el sol en su redondo sueño
y tuvo que encender sus resplandores
y enderezar su rostro gigantesco
detrás de las colinas. Puso orden
al loco griterío de los pájaros,
y lamió los rasguños de una corza batida
por el viento. Se acercó hasta los mares:
limpió los arrecifes, repartió las espumas,
azuleó las aguas, y suprimió el silencio
de las islas. Detuvo una tormenta,
mandó que un aire lento peinara los trigales,
que en la tierra brotaran las semillas,
que el fuego resignara su furia en lo profundo.
Y abrió de par en par
las verjas del amor, y las verjas del miedo.

Después ha descansado un brevísimo instante
cerca de mi ventana.
Ha estado junto a mí
fragante y luminoso. Me ha mirado, y he visto
como una leve duda en sus ojos inmensos,
como un cierto dolor, una antigua tristeza…
quizás como un humano desaliento.

Antonio Porpetta 
http://www.porpettablog.com/