Contemplaciones: El hermoso físico humano.



Amantes, dibujo de Eser Yilmazhttp://eserart.deviantart.com/




El Bao del caballo por Sorolla



Hoy me viene a la mente ese magnífico cuadro de Sorolla en el que varios niños desnudos juegan tumbados sobre la orilla, bañados por el agua y la radiante luz mediterránea. Están modelados con suavidad infantil, por esa luz, igual de clara e inocente; son formas refulgentes como pececillos que brincaran sobre el agua; son cuerpecillos resbaladizos, imparables y rosados. Es la belleza de los cuerpos infantiles, insuflados de vitalidad, canciones y novedad redondeada. Es la belleza limpia que sólo juega, pregunta y adivina a través de los ojos de los niños.



Cuando contemplamos el cuerpo de los adolescentes, a medio camino entre la ignorante e ingenua curva y el incipiente ángulo desafiante, somos testigos de cómo se insinúa un gran plan. El dibujo todavía es dudoso e inacabado (hasta locamente desaliñado) pero el corazón que lo anima, sensible y enérgico, esconde idealismo, ansias, proyectos, abrazos al mundo incógnito... Los jóvenes adolescentes son como caballos salvajes y puros que van en manadas devorando horizontes.

El hombre en su plenitud, entre los veinte y cuarenta años, está en el mediodía de la vida.
Él es ya un mediodía inundado de sol, poderoso y a la vez con pequeñas grietas. Su cuerpo ya ha llegado al máximo posible de su propia belleza. El músculo se ha terminado. La voluntad ha cobrado forma. Los huesos se han expandido ya en su misión de sostener la perfección física. La piel ha seguido, sumisa, la línea prevista: ondulada en dinámicas curvas de mujer o tensa en los móviles ángulos de un hombre. Las líneas del rostro van reflejando el devenir del alma; el firmamento de la carne oculta infinidad de estrellas, meteoros, agujeros negros, cometas...

La vejez es la idea final, el resultado, el fruto interno que se ofrece desnudo de color pero de intenso sabor. El esplendor físico se va yendo, despacio, muy despacio, dejando paso al trazado del pensamiento, que como resumen de toda una vida, va a posarse en la mirada. Desde allí, según la ruta seguida del alma,  brillará o morirá, cantará una sonata lenta o se fundirá en lluvia cansada.

Más allá de este proceso natural y de esta belleza evolutiva, el rostro, en sí mismo es siempre una suprema obra de arte.

Hace tiempo leí una experiencia de contacto con seres de otras dimensiones: el "ser" decía al humano, al que indudablemente percibía desde una fresca objetividad:

"No sabéis lo hermosos que os ponéis... cuando amáis".



fotografía de rudla: http://rudla.deviantart.com/



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EL ROSTRO



fotografía de rudla: http://rudla.deviantart.com/






fotografía de Theodoros: http://manwithchains.deviantart.com/












Diosa del sol, fotografía de kaymanism: http://kaymanism.deviantart.com/





fotografía de gloeckhen: http://gloeckchen.deviantart.com/







Fotografía de silxy: http://silxy.deviantart.com/



EL CUERPO




fotografía de scottchurch: http://scottchurch.deviantart.com/




(Imagen tomada de Google Imágenes)




Fotografía de Shynoyama









EL CUERPO EXPRESÁNDOSE


Fotografías de Uzume.
Página web de Uzume: http://enareis.darkfolio.com/



Sueños



Secreta Flora



Alma




Sentimiento




Soledad




Creación





BAJO TU CLARA SOMBRA. OCTAVIO PAZ

Un cuerpo, un cuerpo solo, sólo un cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena….

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.


Octavio Paz