Niña de oro


                                                                                                                           Imagen: Google                                                      




NIÑA DE ORO



"Violines de espuma,
contrabajos de olas submarinas,
coros de peces zafiro…
para esa niña que canta sobre los delfines”


Sus piernas rozaban la hierba mientras corría tras una mariposa, pero sus deditos sólo lograban aprisionar el aire azul, que después se escurría de nuevo hacia arriba.
Corría, como en un baile de luciérnagas, de flor en flor:
-- Quiero la azul; no, la rosa, o aquella de pétalos de insecto. ¡Quiero todas!
Orquídeas, crisantemos, campanillas... iban sonrojándose a su paso. Y un pequeño pajarillo la observaba, subiendo y bajando su cresta.
-- ¿Es un rey?
-- Sí, un pequeño rey... de un árbol.
-- ¿Puedo ver su nido?
-- Sí, pero le asustarás. Oye como canta.
-- Parece una flauta. Yo también quiero tocar la flauta, señor Parus cristatus.
-- ¿Cómo sabes su nombre?
-- Me lo ha dicho.... él mismo -- reía.
Los colores del mundo se refrescaban con su voz; el agua hacía un alto en su camino para sentir el tacto impetuoso de sus pies y el sol llegó a la conclusión que una de sus manchas  solares se le había escapado.

La niña mojó sus manos con la pureza del manantial, quiso dar de beber a un perezoso gato; corrieron sus cabellos tras las plumas aladas del diente de león, y, llenas de tierra sus rodillas y su vestido, gritó: "¡Quiero ser viento y no parar nunca! Dile a Dios que me ponga alas, díselo. "

Después fue recorriendo las sombras de las copas gigantes, como sombrillas agujereadas, saltando de luz en luz, sin pisar los óvalos oscuros.
Quería darle la mano a las estrellas y girar...: una, dos, infinitas veces... Volaba su falda, se disparaban sus sueños como cohetes de espuma...

Y años más tarde, la vi saltando de palabra en palabra: Odontospermum, Lilium, Oryctes, Merops...; y mucho más tarde, buscando cada alma de la creación, vistiéndose con los brillos de todas ellas; entregándoles su mano sin cesar.

Pero aún quedaba la lección del fondo, la de cogerse los pies y rodar y rodar, y caer y caer... hasta extraer el último sentido de la Vida.

Con el Sentido en su pecho, llegaría al espejo de un gran lago y descansaría sobre él, provocando ondas de paz.

Y entonces, sí, alguien le diría a Dios que es hora de ponerle alas.




(Volarela, 2010)

8 comentarios:

Franziska dijo...

Me has hecho retroceder al mundo de los sueños y al recuerdo limpido de mis sueños de niña. Pero tus palabras trascienden y el relato es mucho más profundo, con la expresión de un alma que escapó siempre de la mediocridad que daba saltos de gigantes con sus zapatos de niña. Ha sido un disfrute leerlo y veo que lo has rescatado ¿lo habías publicado o aún estaba esperando a ver la luz?

Un abrazo. Franziska

Ester dijo...

Se lee en un vuelo, ¡es el alma que retoza? ¿son los recuerdos de infancia? Es la felicidad infantil que da de bruces en un lago, donde conseguirá sus alas de ángel. Un abrazo y un aplauso, es estupendo que lo hayas republicado. Un abrazo

Mª Jesús Muñoz dijo...

Esa niña de oro sigue corriendo, jugando y aprendiendo en tus letras...De pronto se ha mirado en el lago cristalino de tu alma y ha visto reflejado el sentido de su vida, que le da alas para tocar el misterio y la magia del cielo...
Realmente mágico por su frescura, su inocencia, su alegría y brillante expresividad, que nos toca a todos en el corazón.
Mi abrazo y mi cariño, Maite.

Maite S.R dijo...

Franciska: Me gusta que te haya llevado a tu niñez. Gracias por tu lectura.
Un fuerte abrazo.

Ester: Gracias por tan amables palabras :) Es muchas cosas, todo lo que uno quiera ver.
Besos grandes

Mª Jesús: Gracias, amiga. Eres un sol.
Mi abrazo y mi cariño

Milena dijo...

Maite, me acabo de enamorar perdidamente de la preciosa niña de tu relato... Quisiera ser ella, vivir así la vida... Hablar con el herrerillo capuchino... rodar y rodar... qué felicidad! Esa niña tiene grandes alas :)))
Fantástico, tu poesía, tus relatos me enamoran, mil gracias Maite, un beso grande ✨

Volarela dijo...

Milena: Esa niña se nos parece, ¿verdad?
Me alegra mucho cómo me comentas.

Besos muy grandes :)

Marina Fligueira dijo...

Muy bello este también, es el tiempo de ser niña el más hermoso donde los sueños hacen nido. Me ha encatado.
Un abrazo grande.

Volarela dijo...

Gracias, Marina, solete :)