Libres

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LIBRES


Yo soy el aire; y puedo entrar por las rendijas de la vida,
por el pensamiento, por la blancura de un niño.
Y esto es lo que vi en aquella casa,
una más del gran panal del mundo...

Una bailarina, condenada y plegada en su cajita de música,
soñando con el baile blanco de las grullas,
con los pasos de danza que la luna zapatea sobre el mar...
En el charco de sus lágrimas flota una corchea musical.

Vi también…
un loro, condenado por su inocencia de colores,
que colgaba soliloquios en las rejas,
y el hastío sin piedad
enladrillaba sus alas…
En el charco de sus lágrimas flota el iris verde de la selva.

Pero de pronto el ave
gira los huracanes de sus ojos
¡y se exalta como un trueno de flores…!
Una mano de niño, suave, herbosa,
está abriendo la cajita de música;
está abriendo la puerta del loro…

Y un clamor de aleluyas
asciende como coro de hiedras hacia el cosmos.

Yo soy el aire,
y puedo deciros que estremece cabalgar
sobre la libertad.